ENFERMEDAD HEMORROIDAL
La enfermedad hemorroidal ha acompañado a la humanidad desde su comienzo al parecer secundariamente a la bipedestación ya que ningún cuadrúpedo padece de dicha entidad y desde los primeros escritos médicos, específicamente en el papiro de Ebers se hace alusión a dicha patología, con el común denominador de siempre haber sido vilipendiadas y menospreciadas a través de la historia. A pesar de lo anterior los plejos hemorroidales tienen funciones importantes, que incluyen: al ser cojinetes vasculares protegen los esfínteres anales de ser lesionados al paso de la materia fecal, además secretan moco el cual lubrica las heces reduciendo la fricción y finalmente garantizan el cierre hermético del ano contribuyendo a la continencia fecal.
ANATOMIA:
Los plejos hemorroidales están presentes desde el nacimiento y constan de tres componentes: mucosa, un tejido areolar laxo rico en fibras de colágeno asociado a abundantes vasos sanguíneos y un tejido de sostén dado por el esfínter anal interno.
Existe la creencia popular que las hemorroides son venas, pues no son estas ya que carecen de una capa muscular, no son arterias ya que no tienen capa adventicia, pero su sangrado es rojo brillante, pulsátil y tiene un ph arterial. Por lo anterior histológicamente las hemorroides son sinusoides vasculares que al ser lesionados sangran desde las arterias presinusoidales.
Los tres plejos hemorroidales principales cuyo crecimiento se da por encima de la línea dentada; están alineados dos a la derecha (uno anterior, otro posterior) y un lateral izquierdo, que de acuerdo a las manecillas del reloj están a las 2, 5 y 9.
ETIOLOGIA:
Aunque todos los seres poseemos plejos hemorroidales, no todos padecemos de enfermedad hemorroidal. Esta entidad se presenta luego de crecimiento o hipertrofia de dichos paquetes volviéndose sintomáticos al sangrar y prolapsarse con el pujo. Los factores etiológicos propuestos son entre otros: constipación, pujo prolongado, embarazo y daño del esfínter anal, etc. Todas estas condiciones favorecen la distensión y rompimiento de las fibras de colágeno del tejido areolar laxo con la consiguiente dilatación de las sinusoides vasculares volviéndolos más susceptibles a la injuria por material fecal sólido y al sangrado.
CLASIFICACION:
Por consideraciones anatómicas y clínicas la enfermedad hemorroidal se ha dividido en hemorroides externas y hemorroides internas.
Las hemorroides externas se localizan por debajo de la línea pectínea a nivel del orificio anal, estando recubiertas por epitelio escamoso e inervadas por terminaciones somáticas y por lo tanto son sensibles al tacto, a la temperatura, al estiramiento y al dolor. Se pueden confundir con colgajos cutáneos (marisco, pinueculas, etc.) que son crestas o estiramientos de piel a nivel del orificio anal.
Las hemorroides internas se localizan proximales a la línea dentada, están recubiertas por epitelio transicional o columnar. Se clasifican de acuerdo al grado de prolapso con respecto al orificio anal.
Grado I: Protruyen dentro del canal anal pero no sobrepasan el orificio anal.
Grado II: Protruyen por el orificio anal con maniobra de valsalva o por esfuerzo defecatorio pero reducen espontáneamente.
Grado III: Protruyen por el orificio anal con o sin esfuerzo defecatorio y requieren reducción manual.
Grado IV: Permanentemente prolapsadas y no reducen
Son estas últimas, las hemorroides grado IIl y IV las que tienen mayor posibilidad de complicaciones tales como estrangulación y gangrena.

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